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Las principales incertidumbres del sector del turismo en 2020

02 Junio 2020 Únase a Eudita

Cualquier industria está expuesta de manera continua a diferentes amenazas, aunque, sin duda, el turismo es uno de los sectores que más frentes abiertos suele tener. La globalización añadió al sector retos e incertidumbres que se acentúan en este 2020 a nivel mundial.

Si su compañía pertenece a este sector o tiene una vinculación directa o indirecta, preste atención a la enumeración que hacemos a continuación. Aunque, sinceramente, esta información le incube a cualquier empresa o institución, ya que pocas viven, hoy en día, ajenas al turismo de una u otra manera.

La confluencia de diferentes factores nos lleva a pensar que viviremos un descenso en el número de viajeros y un aumento en el precio de los viajes.

Por empezar por el de más actualidad, hablaremos del coronavirus. Las imágenes de cruceros convertidos en hospitales/ cárceles flotantes, aeropuertos con controles médicos exhaustivos, turistas agotando las mascarillas…  son el freno “perfecto” para cualquiera que estuviera pensando en viajar.

No solo afecta al turismo tradicional, también al de congresos, ferias y eventos (un claro ejemplo lo vimos con el Mobile de Barcelona, al que han seguido otros como las Fallas en Valencia, y la Semana Santa y Feria de Abril en Sevilla, etc.). Pero lo que determinará la magnitud del golpe, especialmente en regiones tan expuestas como Baleares y Canarias, serán las condiciones en las que se desarrolle la temporada de verano.

¿Qué idea está captando el consumidor ante estas circunstancias? Que viajar no es seguro.

Aunque en el próximo mes se avance en posibles tratamientos del coronavirus y se desarrolle cierta inmunidad de grupo, resulta difícil imaginar que pueda producirse una apertura generalizada de fronteras, aunque  sí la normalización de la zona Schengen. En tal circunstancia, España podría amortiguar parcialmente la crisis del sector gracias a que, a pesar de la progresiva diversificación de los turistas extranjeros, aproximadamente tres de cada cuatro continúan siendo comunitarios. Por el contrario, en el caso de que ni siquiera se restableciera el turismo intraeuropeo, la única tabla de salvación para minimizar la enorme caída de ingresos serían aquellos residentes que todavía se pudieran permitir viajar, tanto los que habitualmente ya lo hacen dentro de España como aquellos que suelen escoger destinos en el exterior.

Asimismo, no se puede descartar que en verano (que ya está aquí) todavía se mantengan ciertas medidas de confinamiento o la prohibición de aglomeraciones propias de espacios turísticos como playas, resorts, festivales de música o museos. Tal escenario significaría la práctica desaparición del turismo este año, lo que sería una de las mayores disrupciones a las que tendría que enfrentarse en 2020 la economía española.

Otra gran amenaza, o al menos, es una gran incertidumbre cómo se comportará el mercado ante el Brexit y el estancamiento económico de Alemania. En el primer caso, no preocupa tanto la gestión de los pasos fronterizos o del espacio aéreo, se sobreentiende que se alcanzarán acuerdos en esta materia. Lo que inquieta al sector turístico es la pérdida de poder adquisitivo del británico, por la posible devaluación de la libra o por la subida de los precios, derivada de los cambios en las exportaciones e importaciones.

Por otra parte, siguen presentes una serie de factores que afectan y han afectado al turismo de nuestro país los últimos años.

    • La vergüenza a volar. Otro factor que, sin duda, debemos tener en cuenta. En los países especialmente concienciados con la sostenibilidad del planeta, existe una corriente cada vez más extendida, de que los viajes en avión deben evitarse por las grandes cantidades de CO2 que generan los vuelos. A esto, hay que sumarle las tasas al queroseno o posibles “impuestos verdes”. Componentes que se suman al aumento de la presión fiscal y las reformas que ya sufren las empresas.

    • El alquiler vacacional, su expansión incontrolada y la ausencia de una regulación consensuada, sigue creando fricciones en el sector en cualquier destino.

    • La falta de apoyo a la inversión con una administración demasiado burocratizada y lenta, impiden el crecimiento del turismo en muchas zonas de España. 

    • No podemos dejar de lado la situación política de nuestro país. Las tensiones independentistas o los procesos electorales influyen en gran medida en la percepción que el visitante tiene de nuestro destino, sobre su confianza y seguridad.

    • Los destinos competidores del Mediterráneo, como Túnez, Turquía y Egipto, por los bajos precios ofertados, siguen restándonos competitividad.

    • Por último, el sector continúa inmerso en un proceso de transformación digital, que supone un reto, aunque nunca debe verse como una amenaza sino como una gran oportunidad para cualquier empresa.

Ante este un contexto, con un cliente cada vez más exigente y mejor informado, la destreza de las empresas turísticas para gestionar y adaptarse a los cambios será fundamental. Es, sin duda, uno de los sectores más competitivos y en permanente proceso de transformación. Las organizaciones deben elevar su nivel de preparación, con una gestión mucho más eficaz de los recursos. Para ello, es necesario aliarse con expertos que les guíen en el análisis de su estructura y organización, y les ayuden a encontrar soluciones adaptadas a su situación real.

EUDITA Sevilla.
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