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Medida anticovid para evitar la liquidación de mi empresa

16 Noviembre 2020 Únase a Eudita

-La vida no es cuestión de tener buenas cartas, sino de jugar bien con una mano pobre.-
Robert Louis Stevenson (escritor británico).

La actual situación de la pandemia que ha supuesto el Covid-19 ha supuesto un serio problema tanto de liquidez como de posibles pérdidas en muchísimas sociedades mercantiles afectadas. Para aquellas sociedades que su situación patrimonial es débil porque los socios las han descapitalizado por medio de la obtención de dividendos obtenidos en anteriores ejercicios positivos, o bien porque no han obtenido beneficios suficientes al tener pocos años de vida o sencillamente porque las pérdidas obtenidas en ejercicios pasados han reducido significativamente sus fondos propios, deberán buscar sino cumplen con los requisitos patrimoniales exigidos por la normativa, rápidas soluciones que le permitan equilibrar eficazmente su patrimonio neto.

La Ley de Sociedades de Capital (LSC) en su artículo 363.1 indica textualmente: “La sociedad de capital deberá disolverse: e) Por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso”.

El Covid puede hacer que muchas sociedades se encuentren afectadas por la exigencia indicada en el artículo 363 mencionado, o sea, no teniendo problemas de solvencia que les avoque al concurso de acreedores, su patrimonio neto es inferior al límite señalado en la Ley. Por otra parte esta pandemia es una situación extraordinaria que ha afectado de una manera drástica y veloz a la sociedad y economías española y mundial, y que se estima una vez se consigan los medios sanitarios adecuados, que en muchos sectores se pueda llegar a resolver de una manera igualmente rápida. Por lo que puede ser necesario la búsqueda de una solución ágil y sencilla que equilibre la situación patrimonial de la empresa a efectos de que no sea aplicable lo indicado en la LSC. 

Decía el poeta estadounidense Robert Frost “en tres palabras puedo resumir todo lo que he aprendido acerca de la vida: continúa hacia adelante”. Está claro que en la vida personal como en la de las empresas no nos queda otra cosa que innovar y buscar con optimismo y determinación nuevas soluciones ante las dificultades (u oportunidades) con las que muy frecuentemente nos encontramos, porque todo pasará y la pandemia covid aunque esté siendo social, sanitaria y económicamente muy dura, no es el fin del mundo. 

Una buena solución para evitar la exigencia de la liquidación mencionada en la LSC es la utilización de los préstamos participativos que vienen definidos por el artículo 20 del  Real Decreto-ley 7/1996, de 7 de junio, sobre medidas urgentes de carácter fiscal y de fomento y liberalización de la actividad económica, y que a pesar de su antigüedad, han estado hasta la fecha y ahora más que nunca siguen estando muy vigentes en el tejido empresarial, sobretodo en las Pymes españolas. En el mencionado artículo 20 se indica la definición de este tipo de préstamos:

“Uno. Se considerarán préstamos participativos aquéllos que tengan las siguientes características:

a) La entidad prestamista percibirá un interés variable que se determinará en función de la evolución de la actividad de la empresa prestataria. El criterio para determinar dicha evolución podrá ser: el beneficio neto, el volumen de negocio, el patrimonio total o cualquier otro que libremente acuerden las partes contratantes. Además, podrán acordar un interés fijo con independencia de la evolución de la actividad.

b) Las partes contratantes podrán acordar una cláusula penalizadora para el caso de amortización anticipada. En todo caso, el prestatario sólo podrá amortizar anticipadamente el préstamo participativo si dicha amortización se compensa con una ampliación de igual cuantía de sus fondos propios y siempre que éste no provenga de la actualización de activos.

c) Los préstamos participativos en orden a la prelación de créditos, se situarán después de los acreedores comunes.

d) Los préstamos participativos tendrán la consideración de fondos propios a los efectos de la legislación mercantil.

Dos. Los intereses devengados tanto fijos como variables de un préstamo participativo se considerarán partida deducible a efectos de la base imponible del Impuesto de Sociedades del prestatario.”

Por tanto frente al préstamo tradicional, los agentes económicos han buscado sistemas de financiación  de las empresas que tengan en cuenta, entre otros factores, los ciclos económicos a los que normalmente se sujeta la evolución económica y productiva de las empresas y un buen ejemplo es el ciclo económico negativo que ha generado la pandemia covid19. Los préstamos participativos permiten acomodar el pago de intereses a los resultados obtenidos por las empresas (en ese caso si hay pérdidas no hay intereses) y por tratarse de deuda subordinada, afecta como indica su definición al cálculo del patrimonio neto a efectos mercantiles lo que supone que deben considerarse a la hora de valorar su solvencia financiera. Deben figurar en el pasivo del balance de situación de la sociedad que los recibe como una deuda de características especiales pero en cualquier caso como un pasivo exigible más y por tanto no formarán parte del patrimonio neto a efectos contables. Sin embargo su gran importancia radica en que sí son considerados como mayor patrimonio neto a efectos de determinar si procede o no la liquidación de la sociedad por pérdidas acumuladas conforme a lo indicado por la LSC. 

Los auditores vemos a diario en nuestros despachos como con esta figura pueden evitarse en muchas ocasiones las tensiones asociadas a la entrada de posible socios externos en el capital de las empresas, lo que en el ámbito de las pymes es muy valorado dado su carácter personalista, evitándose también así la necesidad de aportar otras garantías distintas de las que se derivan de la propia viabilidad del proyecto empresarial o incluso de la suficiente capacidad del equipo gestor. Por tanto debido a sus características es seguro que en época covid seguirá siendo una herramienta muy práctica y ampliamente utilizada por pymes y empresas en general.

Aunque los préstamos de este tipo podrían hacerse a corto plazo, ya que la normativa no regula ni exige un plazo concreto, por su propia naturaleza lo lógico es que sean siempre formalizados para un periodo superior a un ejercicio económico.

Fiscalmente como indica la misma norma, los intereses devengados por este tipo de préstamos son deducibles para la sociedad que los paga, siempre y cuando el contrato reúna las condiciones para ser considerado como tal. 

Importante considerar sin embargo que desde el 1-1-2015  no tendrán la consideración de gastos fiscalmente deducibles los que representen una retribución de los fondos propios. A estos efectos tendrá la consideración de retribución a los fondos propios los intereses correspondientes a los préstamos participativos otorgados a la empresa por entidades que formen parte del mismo grupo de sociedades según los criterios establecidos en el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de la residencia y de la obligación de formular o no cuentas anuales consolidadas, y obviamente pasa lo mismo por los intereses pagados por préstamos otorgados por socios a su empresa. En estos casos no serían por consiguiente nunca gastos deducibles.

Si el devengo de intereses variables está condicionado a que la empresa obtenga resultados positivos en su actividad económica, la ausencia de intereses en tanto no se cumpla dicha condición no debe suponer ninguna contingencia desde el punto de vista de la aplicación de la normativa sobre operaciones vinculadas, pues precisamente esta es una de las características propias de esta figura. En cualquier caso, las reglas contenidas en la normativa del Impuesto de Sociedades respecto de los métodos de valoración de las operaciones entre entidades vinculadas sí son aplicables a este tipo de préstamos, si bien resulta en principio poco claro que tipo de comparable puede utilizarse en la mayoría de los casos, y ahí toca también innovar como en otras muchas cosas que tienen que ver con la Agencia Tributaria y que generan cierto desasosiego sino están notoriamente claras. 

Alejandro Martín Saracho
Socio Eudita en Vigo
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