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Breves notas sobre la percepción de honorarios en auditoría

Las referencias normativas a honorarios en auditoría las encontramos tanto en la Ley de Auditoría de Cuentas como en el Reglamento que la desarrolla. Así, el espíritu de la norma es que los honorarios correspondientes a los servicios de auditoría deberán fijarse en función del esfuerzo de auditoría estimado para la realización de cada trabajo.

Este concepto de esfuerzo de auditoría se debe determinar en cada trabajo de auditoría por el tiempo, los medios, recursos y cualificación y especialización suficientes y necesarios para su realización, por el tamaño y complejidad de la actividad u operaciones de la entidad auditada y por el riesgo de auditoría esperado.

EQUILIBRIO INDEPENDENCIA-HONORARIOS.
El equilibrio entre independencia y percepción de honorarios es una cuestión fundamental en las auditorías financieras, ya que la independencia del auditor es esencial para garantizar la integridad y la objetividad en el proceso de auditoría, mientras que la percepción de honorarios puede influir en la independencia percibida y, por lo tanto, en la confianza del público en los resultados de la auditoría.
La independencia del auditor es fundamental para garantizar que las opiniones y conclusiones del auditor sean imparciales y libres de influencias externas. La independencia asegura que el auditor pueda evaluar de manera objetiva la información financiera de una empresa sin estar influenciado por conflictos de interés o presiones indebidas.

Cuando los honorarios generados por una auditoría representan una parte significativa de los ingresos totales de la firma de auditoría, existe el riesgo de que la independencia del auditor pueda verse comprometida. Esto se debe a que la firma de auditoría puede sentir la presión de proteger una fuente importante de ingresos, lo que podría influir en la objetividad del proceso de auditoría.
En cuanto a regulación y controles para abordar estos riesgos, los organismos reguladores y las normas de auditoría establecen requisitos estrictos para garantizar la independencia del auditor. Estos incluyen restricciones sobre los servicios adicionales que una firma de auditoría puede proporcionar a sus clientes y requisitos de divulgación sobre los honorarios generados por los servicios de auditoría y no auditoría.

Es importante que las firmas de auditoría sean transparentes en cuanto a sus políticas de honorarios y las medidas que toman para garantizar la independencia del auditor. Esto puede incluir la divulgación de información sobre la estructura de honorarios, los servicios adicionales proporcionados y las salvaguardias implementadas para mantener la independencia.

HONORARIOS EXCESIVOS-HONORARIOS BAJOS
La percepción de que los honorarios de auditoría son excesivos en relación con los servicios prestados puede socavar la confianza del público en la integridad de la auditoría. Si los honorarios son demasiado altos, puede plantear preguntas sobre si la firma de auditoría está priorizando sus intereses financieros sobre la calidad y la objetividad de la auditoría.

Por otro lado, la problemática de los honorarios bajos en la auditoría de cuentas es un tema complejo que afecta tanto a las firmas de auditoría como a la calidad de las auditorías. Cuando las firmas de auditoría reciben honorarios bajos por sus servicios, pueden sentir la necesidad de reducir los costes operativos y limitar el tiempo y los recursos dedicados a la auditoría. Esto puede resultar en una auditoría menos exhaustiva y detallada, lo que a su vez aumenta el riesgo de que se pasen por alto errores o irregularidades en los estados financieros.

Los honorarios bajos pueden tener un efecto negativo en la competencia entre firmas de auditoría y en la calidad general del mercado de auditoría. Las firmas que compiten por contratos con honorarios bajos pueden estar más inclinadas a recortar costes y comprometer la calidad de sus servicios para ganar negocios. Esto puede crear un ciclo negativo en el que las firmas que ofrecen servicios de baja calidad a precios bajos dominen el mercado, lo que a su vez reduce la calidad general de las auditorías disponibles.
Como siempre, la virtud está en el término medio. No se trata de honorarios excesivamente altos ni bajos, se trata de honorarios “justos”, basados en el esfuerzo de auditoría estimado.

 

Francisco Jimeno.
EUDITA.

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