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El coronavirus infecta los precios

Me encanta el ciclismo. Esto de coger la bicicleta y subir y bajar es algo indispensable. Así que, lo del confinamiento me ha llevado a mirar por internet el precio de los rodillos para practicar ciclismo en casa, así como otros elementos para hacer deporte “indoor”. Pues bien, ahora cuesta casi el doble. Ya que estaba fisgando por internet miro también los precios de los ordenadores. Ahora, un 20% más caro y así sucesivamente con otros productos. Se me ocurre comentarlo con un amigo y con tono catastrofista me dice: “ya tenemos aquí la estanflación”. ¡Por Dios! Esto no es más que los excesos de demanda por la situación coyuntural.La respuesta no tiene desperdicio: ¡sí! ¡conyuntural! espérate… 
El confinamiento, el deporte “indoor”, los precios, las niñas todo el día en casa subidas a tus lomos y la situación conyuntural es un batiburrillo que si lo mezclas y además piensas en ello cuando te vas a la cama resulta que no duermes. ¿Asomará la estanflación?
En las políticas monetarias aplicadas por el Gobierno existe un mix de condonación y financiación que sugiere una segunda parte, como en las películas.Mientras tanto, la situación coyuntural no debe tornarse en estructural, pero esto será una consecuencia de la duración de este confinamiento y, una vez acabe,de nuestra creatividad y capacidad de supervivencia para comenzar cuanto antes a rodar la locomotora. El sol está ahí cerca y otros virus recientes no lo han soportado, y como el nuestro diga, ¡aquí estoy yo!,este verano podríamos tranquilamente invitar a toda la reserva de pangolines al zoo de Fuengirola,que con el sol y el terral que hace aquí estamos a salvo, y encima protegemos al planeta, entre otros, de ministros ceporros y bocazas de la nueva liga hanseática. Allí se pueden quedar. 
Mientras los pangolines y pangolinas, como diría el Gobierno,se lo piensan, el Coronavirus comienza a infectar los precios a corto y también debe hacerloen una parte importante de la cesta de productos a medio plazo, sólo por supervivencia empresarial. 
Esta crisis, por ahora coyuntural, servirá para analizar concienzudamente nuestra cadena de valor. La búsqueda de aquellos países donde producir sensiblemente más barato, a la postre supone un peligro. Poner todos los huevos en China, Japón o Corea conlleva, en estas situaciones, la aparición de un shock de oferta que en muchos casos será difícil restablecer. Depender de estos países para conseguir mascarillas sanitarias, ordenadores o zapatos es difícil de asumir después de la era post COVID-19. Si no lo cambiamos es para hacérnoslo mirar.La intervención de los mercados en algunas cuestiones es primordial, por nuestra salud. 
Esta crisis sanitaria, la más aguda del último siglo, nos hará reflexionar sobre cómo pueden las empresas afrontar estas eventualidades con más garantías. Poder producir, ensamblar o abastecerse en varias zonas geográficas será un escudo queprotegeránuestra capacidad productiva.La consecución de esa dispersión geográfica en la cadena valor y garantizar su sostenibilidad será clave. Pero esto tiene un precio. No es gratis. Las empresas deberán afrontar un incremento en sus costes para levantar esa barrera de salida. Debemos recordar que los márgenes contaban con muy poco recorrido. Venimos de un creditcrunch que, aunque haya pasado más de una década, todavía nuestros balances no olvidan.A partir de aquí, el ebitda tendrá que renombrarse, ahora lidiaremos con el ebitdac, pues tendremos que incorporar el factor de coste asociado al coronavirus “c”. Las empresas tendrán que invertir en sus propios antivirus para proteger su producción y garantizar la supervivencia empresarial ante futuras contingencias “víricas”. 
La dotación de mayores reservas, el aumento en las capacidades financieras, las alternativas en la cadena de producción y la inversión en seguridad serán los nuevos desafíos cara al futuro. El sentido común me dice que los precios de ventadescontarán estas medidas en el medio plazo por lo que una situación transitoria donde el precio recoja este incremento de costes y la economía aún no termine de disparar, todo ello, con la maquinita aun inyectando dinero en los mercados pudiera desembocar en una situación en la que la demanda no alcanzara la oferta. La sombra de la estanflación es complicada verla en estos momentos. Tenemos que darle la bienvenida a esta recesión y esperar el comportamiento de las políticas monetarias. Es pronto para predecir el medio plazo cuando existen tantos interrogantes aún en el corto. La curva de infectados es la que manda. Que el problema sea coyuntural o estructuraldepende de ella. Estamos a la espera.
José Ramón Sánchez
Socio EUDITA Málaga
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