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Las dificultades del examen de actitud profesional para el acceso al Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC): Un análisis crítico

El acceso al Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC) es un requisito indispensable para ejercer como auditor de cuentas en España. Sin embargo, el camino para obtener esta habilitación no está exento de desafíos, especialmente en lo que respecta al examen de actitud profesional. Este examen, que evalúa los conocimientos técnicos y las competencias necesarias para desempeñar la auditoría de cuentas, se ha convertido en un obstáculo significativo para muchos aspirantes. En este artículo, analizaremos las dificultades asociadas a este examen, tomando como referencia el marco normativo vigente y los datos recientes que reflejan una tasa de aprobación alarmantemente baja.

El examen de actitud profesional está regulado por el artículo 9.2.c) de la Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas, que establece que los aspirantes deben demostrar «los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para el ejercicio de la auditoría de cuentas». Esta exigencia se desarrolla en el artículo 29 del Real Decreto 2/2021, que aprueba el Reglamento de Auditoría de Cuentas. Dicho artículo detalla que el examen consta de dos bloques: uno teórico y otro práctico, ambos de carácter eliminatorio. Para superar el examen, es necesario aprobar ambos bloques, lo que implica un alto nivel de preparación y dominio de las materias evaluadas.

El Real Decreto 2/2021 también establece que el examen debe evaluar competencias específicas, como la capacidad para aplicar normas técnicas de auditoría, la comprensión de los principios contables y la habilidad para emitir informes de auditoría. Estas exigencias reflejan la complejidad y el rigor que se espera de los futuros auditores, pero también plantean un desafío considerable para los aspirantes.

En este contexto, la Resolución del Presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) de 05/05/2022 constituyó un grupo de trabajo para estudiar la modificación del régimen de acceso al ROAC. En dicha resolución, se señala que es necesario analizar si el sistema actual es suficiente para abordar los desafíos a los que se enfrenta la auditoría de cuentas. Entre estos desafíos se encuentran la creciente complejidad de las normas contables y de auditoría, la globalización de los mercados y la necesidad de garantizar la calidad y la independencia de los auditores.

El hecho de que sólo un 16% de los aspirantes hayan aprobado ambos bloques del examen en la última convocatoria pone de manifiesto las dificultades inherentes al proceso de acceso. Este dato no solo desanima a quienes aspiran a desarrollar su carrera en el sector de la auditoría, sino que también plantea serias dudas sobre la adecuación del examen como herramienta para evaluar las competencias necesarias. Si bien es importante mantener altos estándares de calidad, es igualmente crucial garantizar que el sistema de acceso no se convierta en una barrera insalvable que desincentive a los profesionales más capacitados.

Uno de los principales desafíos del examen de actitud profesional es que el examen práctico suele incluir casos complejos que requieren no solo conocimientos técnicos, sino también habilidades analíticas y de resolución de problemas. Esto puede resultar especialmente difícil para aquellos aspirantes que no cuentan con experiencia previa en auditoría.

Otro desafío es la falta de recursos formativos adecuados. Aunque existen cursos de preparación para el examen, muchos aspirantes señalan que estos no siempre cubren de manera efectiva todos los temas evaluados. Además, la bibliografía recomendada puede ser extensa y difícil de asimilar en el tiempo disponible entre convocatorias. Esto genera una sensación de desprotección entre los aspirantes, quienes deben enfrentarse al examen sin contar con las herramientas necesarias para prepararse de manera adecuada.

La baja tasa de aprobación del examen de actitud profesional tiene un impacto directo en el relevo generacional en el sector de la auditoría. Según datos del ICAC, el número de nuevos auditores registrados en el ROAC ha disminuido en los últimos años, lo que podría estar relacionado con las dificultades del examen. Este fenómeno es preocupante, ya que la auditoría de cuentas es una actividad clave para la transparencia y la confianza en los mercados financieros. Sin un relevo generacional adecuado, el sector podría enfrentarse a una escasez de profesionales cualificados en el futuro.

Además, el desánimo generado por las bajas tasas de aprobación puede llevar a muchos profesionales a reconsiderar su interés en la auditoría. Esto no solo afecta a los aspirantes, sino también a las firmas de auditoría, que podrían ver reducida su capacidad para atraer y retener talento. En un contexto en el que la demanda de servicios de auditoría sigue creciendo, esta situación podría tener consecuencias negativas para la calidad y la eficiencia del sector.

En conclusión, el examen de actitud profesional para el acceso al ROAC presenta dificultades significativas que deben ser abordadas para garantizar un sistema de acceso justo y eficiente. Si bien es importante mantener altos estándares de calidad, es igualmente crucial revisar el diseño del examen y proporcionar a los aspirantes los recursos necesarios para prepararse de manera adecuada.

Entre las propuestas de mejora podrían considerarse la revisión de la estructura del examen, la creación de programas formativos más efectivos y la actualización periódica de los contenidos evaluados para reflejar las necesidades actuales del sector. Además, sería conveniente fomentar la colaboración entre el ICAC, las universidades y las firmas de auditoría para garantizar que los aspirantes cuenten con una formación adecuada y actualizada.

En definitiva, el examen de actitud profesional es un elemento clave para garantizar la calidad de los auditores en España, pero su diseño y aplicación deben evolucionar para adaptarse a los desafíos actuales y futuros del sector. Solo así se podrá garantizar un relevo generacional adecuado y mantener la confianza en la auditoría de cuentas como pilar fundamental de la transparencia y la integridad financiera.

 

Ángel Bertomeu Navarro.
Eudita Alicante

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