a

Reflexión sobre la compensación de pérdidas contra el capital social, en sociedades cooperativas agroalimetarias, de responsabilidad limitada, y con poder de rehusar la devolución del capital social a los socios (escenario más habitual en cooperativas bien administradas).

La Ley 27/1999 de Cooperativas, constituye el marco normativo general, de aplicación a las cooperativas que desarrollen su actividad en el territorio de varias Comunidades Autónomas. Y la Ley 20/1990, de 19 de diciembre, sobre Régimen Fiscal de las Cooperativas, con alguna modificación posterior, establece el marco fiscal.

Son cooperativas agroalimentarias las que asocian a titulares de explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales, incluyendo a las personas titulares de estas explotaciones, en régimen de titularidad compartida; que tienen como objeto la realización de todo tipo de actividades y operaciones encaminadas al mejor aprovechamiento de las explotaciones de sus socios, de sus elementos o componentes de la cooperativa y a la mejora de la población agraria y del desarrollo del mundo rural.

En este tipo de cooperativas es habitual la fluctuación de los resultados entre años buenos y malos. Hay años de pérdidas importantes que hay que imputar a los socios, por malas cosechas, climatología, etc.

La compensación de pérdidas de una cooperativa está sujeta a unas reglas especiales. En principio se compensarán contra fondos de reserva acumulados. Pero, toda aquella cuantía no compensada con cargo a los fondos voluntarios y obligatorios, se deberá imputar a los socios. Al igual que ocurre con la aplicación de excedentes, la imputación de pérdidas a socios se realizará en proporción a las operaciones, servicios o actividades realizadas por cada uno de ellos en la cooperativa.

También se permite la creación de “una cuenta especial” para la compensación de las pérdidas, con cargo a futuros resultados positivos, que bien puede denominarse “resultados negativos de ejercicios anteriores”, y que tiene un límite temporal máximo de 7 años, para ser absorbida por los resultados positivos. En caso contrario, los socios deberán reponer el diferencial con otras de las opciones.

El espíritu de la compensación de perdidas es la reposición al patrimonio de la cooperativa, de la merma financiera producida por las perdidas. Si embargo, se puede leer que el límite de la compensación es el Capital Social del socio. Y esto tiene sentido en casos de disolución de la entidad, por el carácter limitado de la responsabilidad del socio.

También se utiliza en ocasiones el Capital Social del socio para compensar su participación en las pérdidas del año, pero este proceder no tiene sentido.

Algunas consideraciones sobre la naturaleza del Capital Social.

En las cooperativas cada persona tiene un voto (o ponderado) y todos los votos tienen el mismo valor. El Capital Social no está ligado a derechos políticos y esto hace que las aportaciones sean más un componente de financiación, que de una estructura de poder.

En cuanto a la consideración de fondos propios o pasivo, del Capital Social, habitualmente podemos hablar de fondos propios, porque las devoluciones de las aportaciones al Capital Social pueden ser rehusada por el Consejo Rector, según disposición de los estatutos sociales, si se ha recogido bien. A pesar de ello, es frecuente y lógico la variabilidad del Capital Social, que permite la entrada de nuevos socios y su salida.

Así las cosas, la compensación de pérdidas debería hacerse con el patrimonio acumulado en los fondos voluntario u obligatorio, o mantenerse en “resultados negativos de ejercicios anteriores” para compensarse con beneficios posteriores en el plazo de 7 años, o mediante la aportación de “efectivo” por los socios en base a su participación en las actividades.  Incluso aportando Capital Social para compensar el déficit financiero. Pero no precede, en mi opinión, una compensación de pérdidas contra el Capital Social previo del socio cooperativo, cuando además resulta que se puede rehusar la devolución según los estatutos. Esta operativa por tanto no repone realmente la merma financiera que sufre la cooperativa por las pérdidas, y se convierte simplemente en una cuestión estética, se “borran” pérdidas y se “borra” Capital Social, teniendo que acudir a una entidad financiera finalmente, para reponer la situación financiera.

José Antonio Fuertes Sierra
EUDITA AUDITEBRO, S. A.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *