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Tras la Lupa: La Realidad de Ser Auditor en un Mundo Competitivo

En el complejo tejido del mundo empresarial, la auditoría juega un papel crucial, asegurando la veracidad y transparencia de la información financiera.

Sin embargo, la percepción de esta profesión ha sufrido considerablemente a lo largo de los años. Esta denostación se ha visto alimentada tanto por escándalos financieros de alto perfil como por una falta general de comprensión sobre el rol crítico que los auditores desempeñan en la salud financiera de las corporaciones.

No es raro que los auditores sientan que no se les otorga el respeto que merecen. Esta percepción puede ser el resultado de una relación cliente-auditor donde las expectativas son a menudo conflictivas o mal alineadas, poniendo a los auditores en una posición difícil cuando sus hallazgos no coinciden con los intereses de sus clientes. Además, la independencia es la piedra angular de la auditoría.

Sin embargo, la estructura de compensación y contratación, donde el auditor es pagado por el cliente que audita, plantea un dilema ético constante. Las regulaciones intentan mitigar este conflicto, pero la lucha por mantener el escepticismo profesional y la crítica objetiva sigue siendo un desafío constante.

Además, los auditores a menudo se encuentran compitiendo no solo entre sí, sino también con abogados y asesores fiscales que trabajan para sus clientes. En muchas ocasiones, estos profesionales legales y financieros tienden a considerar que los auditores ocupan un escalón inferior en la jerarquía de valor de los servicios prestados a los clientes. Esta percepción puede resultar en una falta de aprecio por la labor de los auditores y en una subestimación de la importancia de su contribución a la integridad y transparencia de la información financiera de las empresas.

La competencia interna en la industria de la auditoría puede llevar a una guerra de precios y a compromisos en la calidad del servicio ofrecido. Esto no solo afecta la sostenibilidad de las firmas de auditoría sino también la integridad de la auditoría en sí.

Otro aspecto desafiante es la relación con los reguladores, que es compleja y a menudo percibida como un obstáculo más que un apoyo. Aunque las intenciones de los reguladores suelen estar en proteger el interés público y asegurar la calidad de la auditoría, sus acciones pueden sentirse desconectadas de la realidad diaria de los auditores. La necesidad de reformas que comprendan y aborden efectivamente las preocupaciones prácticas de los auditores es evidente y urgente.

Para mejorar la percepción y la práctica de la auditoría, es esencial una revisión de cómo se perciben y tratan a los auditores tanto en el ámbito regulador como en el empresarial. Sugerimos un diálogo abierto y continuo entre auditores, clientes y reguladores para reformar las prácticas y percepciones que rodean esta profesión vital.

La integridad financiera de nuestras empresas y, por extensión, de nuestra economía depende de ello.

Para finalizar, es importante reflexionar sobre cómo la comunidad en general percibe y valora el trabajo de los auditores.

¿Y ustedes qué opinan al respecto? ¿Creen que los auditores merecen más reconocimiento y respeto por su labor? ¿O consideran que hay aspectos que deben mejorar en la práctica de la auditoría para ganarse la confianza del público y de sus clientes?

Nos encantaría conocer sus opiniones y experiencias sobre este tema crucial para la integridad financiera y la transparencia empresarial.

 

Esther Sanchez

Socia Eudita Las Palmas

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